
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid autoriza una manifestación contra Casa Árabe
Amanda Figueras
MADRID.- Nuevo choque de criterios entre la Delegación del Gobierno en Madrid y el Tribunal Superior de Justicia de la capital (TSJM). El primero había negado al partido ultraderechista Frente Nacional la autorización para hacer este martes una manifestación en contra de Casa Árabe, lo que ellos consideran "un centro islámico en el distrito de Salamanca"; pero el TSJM dice que la resolución de la Subdelegación "infringe el artículo 21 de la Constitución", que garantiza el derecho de reunión y expresión.
Los organizadores habían dado a conocer la convocatoria, a las 20.30 horas enfrente del edificio que alberga la sede en Madrid de Casa Árabe, en las antiguas Escuelas Aguirre en la calle de Alcalá número 62, a través de llamativos carteles pegados en la zona.
Unas 50 personas secundaron el acto. Algunos de ellos, vecinos del barrio, afirmaron que estaban allí porque "los árabes nos van a comer a todos". Una mujer de unos 60 años decía estar indignada por el pasotismo de la gente: "esto lo cedió un señor a los niños pobres católicos y ahora se lo pasan a los árabes. Es una vergüenza".
Casa Árabe, creada tras la aprobación por el Consejo de Ministros en diciembre de 2005, no es un lugar para el uso y disfrute "de los árabes" si no que, como ha explicado su directora, Gema Martín Muñoz, pretende a través de sus actividades ser un centro de análisis, difusión y divulgación sobre los países árabes que facilite el conocimiento de sus realidades de una manera plural y diversa. "El desconocimiento mutuo va generando prejuicios y sentimiento de rechazo hacia lo árabe y lo musulmán", afirmó.
"Alianza proislamista de IU, PSOE y PP"
José Fernando Cantalapiedra, líder de Frente Nacional y antiguo jefe nacional de La Falange acusó a Ruiz Gallardón de haber "cedido las Escuelas Aguirre de manera ilegal, sin celebrar ni un pleno".
En declaraciones a elmundo.es en la sede de su nueva formación, calificó de "barbaridad" que "se deje para los árabes y a difundir una cultura abiertamente hostil contra España un edificio que fue donado al Ayuntamiento de Madrid para los necesitados".
Según Cantalapiedra, "en el barrio hay necesidades más importantes que hacer un centro islámico. Nosotros pedimos la preferencia nacional sobre los inmigrantes".
Preguntado acerca de que Casa Árabe es un organismo que depende del Ministerio de Exteriores y cuyo presidente es el ministro del ramo, y los vicepresidentes son Esperanza Aguirre, Manuel Chaves, Rosa Aguilar y Alberto Ruiz Gallardón, el líder de Frente Nacional se jactó de "la curiosa alianza proislamista de IU, PSOE y PP".
"Los fines son, independientemente de quienes sean los presidentes, extender la cultura islámica", añadió.
Casa Árabe no es 'para los musulmanes'
Fuentes de Casa Árabe aclararon que el lema de la concentración "parte de una mentira", porque dice que es una institución árabe cuando en realidad es sólo española, aunque tenga relaciones con países árabes.
Los responsables del organismo, tras ver los carteles, avisaron al Ayuntamiento que, al parecer, ya estaba al corriente. "En temas de seguridad no podemos opinar, sobre lo que se haga en la calle Casa Árabe no puede decir nada".
Por su parte, desde la Delegación del Gobierno se lamentaron de que "ante un mandato judicial, no podemos hacer nada". Según explicaron, habían argumentado su negativa al acto porque en la convocatoria y en la web del partido, además de mofarse del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se lanzaban mensajes racistas y xenófobos.
En concreto, la resolución de la Delegación afirmaba que en las manifestaciones del partido en relación con la convocatoria "denotan un espíritu de menosprecio a los musulmanes, espíritu de menosprecio que esta Delegación no puede dejar que llegue a la vía pública".
Frente Nacional afirma en su página web que el alcalde ha "decidido donar con generosidad digna de mejor causa" el clásico edificio para convertirlo en un "Centro Cultural Islámico" (...) "Entendemos que esta medida, totalmente ajena u opuesta a los intereses de los vecinos, de los comercios y de la hostelería del barrio, sólo se justifica desde el notorio afán de protagonismo de un alcalde empeñado en agradar a los colectivos más conflictivos y en dar, al mismo tiempo, la espalda a la gente corriente que trabaja y paga impuestos", añaden.
El TSJM, según argumenta en su sentencia, "no puede compartir la decisión administrativa de entender que la finalidad que se persigue con la concentración instada sea racista o xenófoba al no apreciarse en las motivaciones recogidas en la página web de la actora ninguna provocación en el resto de la comunidad de sentimientos hostiles ni contrarios a la dignidad".
Fuente: El Mundo, 15 de mayo de 2008
“Sí, soy racista, no puedo con los musulmanes” Un centenar de ultraderechistas se manifiestan delante de la Casa Árabe
R. Carranco
Margarita Goicoechea, de 67 años, buscaba ayer nerviosa una lista donde firmar. “Sí, soy racista. No puedo con los musulmanes. Vivo aquí detrás y no me hace ninguna gracia tenerlos tan cerca”, explicaba la mujer, caminando de un lado a otro delante de la Casa Árabe. A su lado, un joven se cubría con una bandera preconstitucional a modo de capa. Dos pasos más allá, el preocupado era Enrique Martínez, de 72 años: “Ellos quieren vernos con el cuello cortado, y nosotros vamos y les cedemos las Escuelas Aguirre”.
Los tres asistieron a la concentración convocada por el partido ultraderechista Frente Nacional en contra de la cesión del Ayuntamiento del emblemático edificio de las Escuelas Aguirre, en la calle de Alcalá, 62, a la Casa Árabe. El motivo aducido era que no beneficia a los vecinos del barrio de Salamanca, donde se encuentra. Pero la concentración, a la que acudió un centenar de personas, se convirtió en una proclama racista contra la inmigración y el islam.
El presidente del Frente Nacional, Fernando Cantalapiedra, leyó un comunicado en el que calificó la cesión de “tinglado” y “operación ilegal”, y anunció “medidas legales en su contra”. También pronunció frases como “para los políticos, están antes los inmigrantes que los españoles”, y “el islam no debe tener cabida en Europa”, que se ganaron los vítores del público.
La Delegación de Gobierno intentó prohibir la concentración el pasado 5 de mayo por racista. Pero ayer, a las once de la mañana, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la autorizó al entender que su único objetivo era criticar “una actuación municipal concreta”. Y añadía que no suponía “ninguna provocación” ni “vejación” hacia los musulmanes.
Fuente: El País, 16 de mayo de 2008
Manifestación racista contra Casa Árabe por creer que se trata de un centro musulmán
El Islam en los medios, a debate

Debate sobre cómo lo reflejan los medios europeos
Diana Font - Valencia
¿Existe la islamofobia en Europa? ¿Quién ha contribuido a generar este sentimiento? ¿Qué imagen transmiten los medios de comunicación sobre la cultura musulmana?
A todas estas preguntas trataron de dar respuesta ayer en la Facultad de Filología profesionales de los medios de comunicación y expertos en Teología, Derecho y Lingüística de varias universidades en el congreso El Islam en los medios de comunicación.
Las jornadas, organizadas por el Centro Cultural Islámico de Valencia en colaboración con la Unió de Periodistes Valencians, tiene como objetivo la redacción de un manual que sirva a los periodistas como una guía ética y de estilo a la hora de tratar aspectos relacionados con el mundo islámico.
Y es que es necesario crear unas directrices a la hora de usar los conceptos. "Casi siempre se usa el término Islamista" para referirse a un terrorismo muy concreto, el de Al Quaed, cuando 'terrorismo alqaedista' sería el término correcto", apuntó la doctora en estudios árabes e islámicos y directora de la Casa Árabe, Gema Martín. "En ningún caso diríamos 'terrorismo vasco', para referirnos a las acciones de ETA', matizó.
La confusión y el desconocimiento de los conceptos, unida a la deshumanización de los medios "genera una tendencia a dividir el mundo musulmán en bueno, el que asume la superioridad europea, y malo, que aparece vinculado al integrismo y al fundamentalismo", incidió Martín.
Esto alimenta un sentimiento xenófobo hacia el colectivo islámico que se da en toda Europa. Una de las maneras de combatir este sentimiento, según el profesor de la Universidad Autónoma, Mohamed El-Madkouri, es "reinterpretar el concepto de nación, que se puede formar por varias razas y religiones para desarrollar un proyecto social común".
La mujer con velo es la que sale en la tele
Los medios explotan la figura de la mujer velada "siempre con connotaciones negativas", apuntó la periodista Lola Bañón. Además, la mujer musulmana aparece como que no decide nunca llevar el velo, que se lo imponen. "De vez en cuando aparecen en los medios mujeres orgullosas de su hiyab y entonces son tachadas de fanáticas", apuntó el profesor de la Universidad de Sevilla, Nasreddín Peyró.
Fuente: Diario ADN, Valencia, 9 de mayo de 2008
Los musulmanes: los malos de la película

Cuando el cine alimenta el odio
por Mónica G. Prieto
Desde Beirut, 5 de mayo de 2008.- Hace una semana pasó por Beirut Jack G. Shahin, profesor emérito de comunicación de masas por la Universidad de Illinois (EEUU) y uno de los más atentos críticos a la producción cultural que alude o menciona a Oriente Próximo. Shahin, estadounidense de origen libanés, es considerado uno de los activistas más comprometidos con la eliminación del racismo hacia los árabes, sobre todo aquél que proviene del cine calando silenciosamente en generaciones de espectadores.
La noticia de su visita me ha permitido conocer un libro y un documental cuya existencia ignoraba y cuyas conclusiones vienen a confirmar los peores temores: la industria cinematográfica norteamericana estereotipa a toda una comunidad sirviendo, consciente o inconscientemente, a los intereses de unos gobernantes que han demonizado al colectivo para justificar los excesos de su particular 'guerra contra el terror'.
La cinta en cuestión, presentada en 2006 y laureada en 2007, lleva el mismo título que el libro escrito en 2001 por Shahin: 'Reel Bad Arabs: How Hollywood Vilifies a People' y supone un devastador repaso al cine estadounidense de un siglo (desde 1896 hasta 2000) en el que los árabes son caracterizados como bandidos beduinos, clérigos siniestros y terroristas sanguinarios cuando no como criados y danzarinas del vientre.
Para escribir su libro, en el que se basó el documental, Shahin se pasó 20 años viendo mil cintas, desde dibujos animados hasta cine de acción o películas clásicas. Sus conclusiones fueron demoledoras: en 12 de ellas se mostraba una imagen positiva de los árabes, 52 de ellas eran imparciales y en 936 se daba una imagen negativa de esta comunidad, caracterizada con estereotipos racistas.
Hace años, sin embargo, los árabes no eran el 'malo' recurrente del cine norteamericano. Hubo un tiempo en que los soviéticos –más conocidos como "los rusos" aunque el concepto englobase a cualquier ciudadano del Este- eran el enemigo por antonomasia de los héroes americanos, antes de que la caída del comunismo les dejara huérfanos de villanos. Con la desaparición de la URSS, los africanos y latinos –la proximidad de las guerras centroamericanas hizo mucho daño- tomaron el relevo pero, como razona el propio Shahin, por poco tiempo dada la sensibilidad hacia hispanos y afroamericanos que existe en una sociedad compuesta, en parte, por estas comunidades.
De ahí que "desde hace 30 años", observa Shahin, se recurriese a los árabes como bellaco recurrente. A este profesor emérito no le sorprendió demasiado, porque como explicaba la semana pasada al diario libanés 'Daily Star', "como todos los americanos, yo estuve expuesto a la mitología". Shahin se vacunó contra el mito tratando personalmente con los árabes. "Ver cómo un avión de fabricación estadounidense bombardea un campo de refugiados palestino ayuda a desarrollar un punto de vista diferente".
Desde que comprobó el tono calumnioso con el que el cine trata a la comunidad árabe, Shahin se dedica a dar conferencias en todo el mundo para poner de relieve el daño que hacen los estereotipos en el subconsciente colectivo. También actúa como consultor de algunos directores que no desean caer en el tópico –asesoró a la caracterización de personajes de 'Tres Reyes' y 'Syriana'- y prosigue con sus libros, el quinto y último titulado 'Culpable: El Veredicto de Hollywood sobre los Árabes tras el 11-S', en que analiza las películas realizadas tras los atentados contra las Torres Gemelas.
Quizás sería interesante hacer un estudio sobre cómo ocurre exactamente lo contrario con la cultura judía, asimilada como parte indisoluble de la cultura occidental gracias a Hollywood. Muchas de las cintas norteamericanas que pueden verse en cine y televisión muestran ceremonias tradicionales judías (presentadas como si todos los espectadores tuvieran que estar familiarizados con ellas), aluden a las fiestas del calendario judío como si fueran universales e incluyen la kippa (el tradicional tocado judío) con una frecuencia pasmosa, mientras resulta inimaginable que ninguno de los protagonistas emplee –no ya con la misma asiduidad, sino en una sola ocasión durante toda la cinta- el típico pañuelo árabe. Así resulta difícil que la sociedad estadounidense cuestione la política israelí en Oriente Próximo.
Fuente: Crónicas desde Oriente Próximo - El Mundo, 5 de mayo de 2008
Libros: Las chicas con hiyab hablan
Les filles voilées parlent, Cuarenta y cinco textos y entrevistas recogidos por Ismahane Chouder, Malika Latrèche y Pierre Tevanian. Editions La Fabrique, París, 2008.
Por primera vez un libro aborda la cuestión del pañuelo dando a las mujeres que lo llevan el estatuto de sujetos y no de objetos. Les filles voilées parlent ofrece un espacio para la palabra consecuente (más de 330 páginas) a cuarenta y cuatro mujeres musulmanas con hiyab que viven en Francia, de todas las edades y perfiles, y las deja hablar de lo que ellas quieren, como ellas quieren y en el registro que ellas quieren. El resultado es impresionante, tanto por la manera como se desbaratan las ideas recibidas sobre "la" mujer con hiyab, como por el cuadro sombrío que presenta de la estigmatización, las discriminaciones y las violencias que se hacen en Francia a las mujeres que discrepan de la norma vestimentaria dominante. En el texto que sigue, quienes han coordinado el libro nos presentan más en detalle el proceso que han llevado adelante y las enseñanzas que sacan de él.
Sería vano proponer un análisis o una síntesis de la palabra que se expresa en este libro, porque es muy rica, compleja y diversa. Donde el rodillo compresor mediático y la demagogia política amalgaman, generalizan y homogeneizan todas las situaciones tras un tipo ideal de "la" mujer que lleva hiyab, o "del" hiyab como "símbolo de opresión", nosotros/as hemos encontrado, por el contrario, mujeres y adolescentes -cuarenta y cuatro en total- todas diferentes unas de las otras: unas, alumnas "brillantes", otras no tanto; algunas extrovertidas, otras más reservadas; temperamentos "rebeldes" y otros más "reposados"; mujeres comprometidas en la vida asociativa, social o política, otras por el contrario atraidas por el repliegue hacia la familia, el entorno próximo o la comunidad: optimistas y pesimistas -y muchos otros matices todavía... A la demonización que demasiado a menudo utilizan los demagogos que nos gobiernan y nos informan en Francia, este libro no opone la idealización, sino la humanización: dando la palabra a las mujeres que llevan hiyab, se les deja su humanidad, o se les da la ocasión de manifestarla claramente.
Cada mujer o adolescente manifiesta esta humanidad por medio de lo que es justamente lo característico de la especie humana: su propia palabra. Una palabra en primera persona, que nos aleja de generalizaciones sobre "el velo" y "su significado", para permitirnos entrever, tanto por su contenido como por su tono o estilo, personalidades singulares e interesantes. Si la cuarentena de mujeres que se expresan en este libro es representativa de algo, es precisamente y ante todo de la infinita diversidad de situaciones, de trayectorias y de temperamentos que abarca el conjunto de las mujeres que llevan hiyab. El libro no pretende por lo tanto dar una visión exhaustiva, sencillamente porque ningún libro podría hacerlo. Este libro es "realista" porque deja ver la diversidad infinita de lo real, pero es un libro abierto, que quiere ser también un acicate para nuevas tomas de palabra.
Sin embargo, de esta diversidad emergen por supuesto ciertos rasgos comunes significativos. Por ejemplo, aunque su itinerario hacia el hiyab sigue caminos diversos (desde la reproducción temprana de una tradición familiar hasta una evolución más tardía y más solitaria, asumida al margen o incluso en contra del entorno familiar, con todos los matices intermedios posibles), todas a su manera han elegido su hiyab. Lo han hecho por supuesto a partir de una herencia y de un entorno dados, pero ha sido en todo caso su elección. La mayoría se refiere al hiyab impuesto como una situación posible pero muy minoritaria, y todas la condenan. Y esto también lo confirman todas los sondeos sociológicos: el hiyab forzado es extremadamente minoritario, y efectivamente rechazado por la inmensa mayoría de las mujeres musulmanas, lleven ellas hiyab o no.
En resumen, estamos muy lejos de la tipología maniquea que nos imponen los defensores de la ley de 2004 en Francia, que divide a las mujeres "veladas" en dos grupos: una mayoría silenciosa de "víctimas", "forzadas" a llevar el "velo", y una minoría activa de infatigables "militantes" y temibles "soldadas del fascismo verde". Más allá de sus diferencias, las mujeres y las adolescentes que hemos entrevistado tienen en común que son un desmentido viviente de estos estereotipos. Todas han elegido llevar su hiyab, y esta elección no les impide para nada considerarse partidarias de la laicidad tal como funcionaba hasta 2004: neutralidad religiosa del Estado, de las instituciones y de los agentes del servicio público, pero no de los usuarios del servicio público; libertad de conciencia y de expresión para todas las personas, sean cuales sean sus creencias o descreencias. Algunas de ellas tienen un verdadero conocimiento sobre el asunto y citan la ley de 1905, las leyes Ferry-Goblet sobre la laicidad de la escuela o incluso la recomendación del Consejo de Estado de 1989, mientras que otras formulan su "concepto de laicidad" de manera más intuitiva, pero conforme al espíritu de estas leyes. Todas demuestran que, contrariamente a lo que se ha venido diciendo sobre ellas, saben sentir, observar, entender, razonar, argumentar, en definitiva: pensar. Esto es evidente, se dirá -desgraciadamente no lo es para todo el mundo.
En los textos recogidos llama también la atención que pocas de las entrevistadas se extiendan sobre el hiyab mismo y sobre el significado que ellas le dan, aunque esta pregunta formaba parte de los temas que les propusimos. Sin duda esto es así para muchas porque su preocupación principal estaba en otro lado: en testimoniar su situación de mujeres estigmatizadas y excluidas, en expresar sus inquietudes y llamar a la tolerancia y al diálogo, o incluso "hablar un poco de otra cosa" tras la "sobredosis" mediática, por retomar las palabras de una de ellas. Pero otra razón se desprende de numerosos textos. Algunas de ellas expresan con fuerza el enfado y la irritación que les produce esta cuestión, que afecta a la intimidad y a lo inexpresable, o a lo difícilmente expresable, y más aún: la forma y las condiciones bajo las que se les plantea a menudo esta cuestión.
La lección de este libro, de este punto de vista, no es ciertamente que "el hiyab significa esto y lo otro, y se lleva por esta y esta razones" -estas respuestas no pueden ser sino singulares. La lección es más bien una doble invitación, a la prudencia intelectual y al tacto. Prudencia intelectual porque, y así lo subrayan varias autoras, no es posible asignar un significado simple y único a una elección tan personal. Tacto porque tal y como explícitamente lo expresan algunas: hay cuestiones íntimas y complejas que no se preguntan a bocajarro a las mujeres nada más encontrarse con ellas, y más en un clima social en el que "todo lo que digan puede ser utilizado en su contra".
El punto común más impresionante está en otro lado. Es la experiencia íntima de la estigmatización. Las formas y el nivel de violencia son variables: algunas han podido evitar que las excluyeran de los centros escolares o de que les quitaran a la fuerza el hiyab, otras no; pero todas se refieren a las miradas agresivas o a los comentarios insultantes. Y todas han escuchado claramente los mismos comentarios, que pueden resumirse en dos exhortaciones: "Vuelve a tu país" y "Vete a la cocina". Es decir: el racismo y el sexismo.
Hacía falta que se dijera todo esto. Hacía falta que un libro ofreciera a estas mujeres un espacio donde esto se pudiera decir. Porque sobre este particular los medios de comunicación permanecen casi mudos. Es increíble el contraste entre el alboroto mediático y los comentarios interminables producidos en torno al "hiyab en la escuela" y el silencio de muerte que se ha abatido sobre las "mujeres con hiyab excluidas de la escuela". En cuanto a los políticos, basta con recordar el idílico balance oficial que ha presentado Hanifa Cherifi en septiembre de 2005 a propósito de la ley del 15 de marzo de 2004. Este informe es un modelo de inhumanidad tecnocrática, profusamente lleno de cifras y curvas sobre el número de "casos" o de "signos" registrados en las escuelas en diferentes fechas. La autora del informe se alegra de ver la curva declinar y alcanzar progresivamente el nivel "cero", y la conclusión se impone por sí misma: ¡el balance de la ley es positivo! De tal manera que cuando se cierra este impresentable folleto de 50 páginas uno no sabe nada -pues no se le dedica ni una frase- del estado psicológico en el que se encuentran las adolescentes a las que se les ha impedido llevar el hiyab, de la forma en que se desarrollan sus cursos escolares, de qué pasó con las 50 expulsadas y las 60 que dimitieron, sin hablar de las desescolarizaciones no contabilizadas (las de las chicas que han renunciado a la escuela sin siquiera volver a clases en septiembre). Tampoco sabemos nada del recrudecimiento de las agresiones y de las discriminaciones contra las "mamás con hiyab", a menudo delante de sus propios hijos, con todas las consecuencias psicológicas que esto puede suponer, o más ampliamente contra las mujeres que llevan hiyab fuera del medio escolar.
Son estas preguntas ocultas las que hemos querido responder, y no podíamos hacerlo sino dando la palabra a las interesadas, ofreciéndoles un espacio hasta ahora inexistente para que contaran lo que viven, lo que experimentan, y cómo lo analizan, cómo lo aguantan, cómo resisten. Nuestro libro es desde este punto de vista como un "libro negro" de la ley anti-hiyab, y en un sentido más amplio de la "hiyabofobia" contemporánea.
Pero no es solamente esto. Porque las mujeres que hemos entrevistado no son solamente víctimas. Ellas mismas rechazan precisamente definirse como tales. Y leyéndolas comprendemos por qué. No es que ellas no sean las víctimas -que lo son es más que evidente. Es que una víctima nunca es sólo una víctima: toda persona que sufre una discriminación se apoya en los recursos de que dispone para resistir y afirmar su dignidad. Adaptación, enfrentamiento, esquivamiento, humor, esperanza: las estrategias son diversas y también pueden ser combinadas.
Llama la atención en los diferentes relatos la casi ausencia de la Justicia, de la Escuela francesa y de las organizaciones progresistas tradicionales. El cuerpo de enseñantes salvo excepciones brilla por su ausencia, los servicios sociales no son siempre tan compasivos, por no hablar de los cargos locales, de los "grandes intelectuales", de los partidos de izquierdas o de las asociaciones antirracistas y de defensa de los derechos humanos, ausentes de la mayoría de los relatos. Hay excepciones, por supuesto: un/a profesor/a, un/a vecino/a, un/a compañero/a de trabajo, un/a sindicalista o un/a militante de algún movimiento asociativo que supo dar pruebas de empatía y de solidaridad con hechos concretos. Pero estamos lejos por ejemplo del gran -y más que necesario- movimiento de solidaridad que ya está construyéndose desde hace unos años en torno a los alumnos sin papeles.
La última constatación tiene valor de interpelación, y hace de este libro una especie de carta abierta. Las mujeres que se expresan en sus páginas no hacen nada más que dar testimonio, nada más que informarnos y conmovernos: ellas acusan, analizan, interpelan. Acusan no a la sociedad francesa en su conjunto, sino a sus dirigentes y a su cuerpo de enseñantes, subrayando la brecha que se abre entre los proclamados ideales de libertad, igualdad y fraternidad y su propia realidad vivida. Analizan los desfallecimientos de esta República, sus causas y sus reprobables consecuencias. Finalmente ellas nos interpelan, a todos y a todas, poniéndonos frente a nuestras contradicciones, nuestra ceguera, o nuestra pasividad cara a la exclusión. Aunque algunas, las más jóvenes y las más duramente reprimidas (especialmente las que han sufrido la exclusión o les han quitado el hiyab a la fuerza en la escuela), expresen cólera, en términos a menudo duros, todas manifiestan un arraigo profundo en la sociedad francesa, y una voluntad de ser ciudadanas como las otras, tratadas como tales. Todas expresan el deseo de participar plena y positivamente en la vida del país, como estudiantes, como trabajadoras, como madres de alumnos/as, como ciudadanas. Pero todas dicen también chocarse con una desconfianza o un recelo agotadores y desanimantes.
Algunas eligen ser "conciliadoras", redoblan sus esfuerzos y su paciencia para resultar útiles y agradables, otras eligen "exigir el respeto" por una actitud más combativa e intransigente en la defensa de sus derechos; otras salen por el humor, o se dicen tentadas a renunciar, a volver al hogar, a replegarse hacia la comunidad o la expatriación. Pero lo que es llamativo es que no hay dicotomía real: las mujeres que se repliegan no querían hacerlo inicialmente, y las que luchan contra este repliegue nos dicen comprenderlo a pesar de todo, e incluso pensar en él a veces para ellas mismas. Estas últimas nos dicen también que en su alrededor muchas de sus amigas comienzan a resignarse.
Nada está pues fijado, y el futuro depende por lo tanto de todos/as nosotros/as. Esta es precisamente la interpelación que nos dirigen las autoras de este libro: hay una elección de sociedad que tomar y que asumir. Somos nosotros/as los que tenemos que decir si queremos vivir separados/as. Somos nosotros/as los que tenemos que decir si aceptamos que "en nombre del pueblo francés", es decir en nuestro nombre, una ley excluya a escolares de los colegios. Somos nosotros/as los que tenemos que decir si aceptamos que en nombre del feminismo se insulte, humille o discrimine a mujeres. Somos nosotros/as los que tenemos que decir si aceptamos que en nombre de la laicidad o del "vivir juntos" una parte de la población sea sometida al ostracismo y se la vincule sin cesar con una "diferencia" supuestamente "inasimilable". Somos nosotros/as los que tenemos que decir si aceptamos estas lógicas de la exclusión o si preferimos aceptar la invitación que implica este libro: "dejad de juzgar, apagad el televisor y abramos el diálogo".
Fuente: Les Mots Sont Importants
Traducción Observatorio de la Islamofobia
De la página web de la editorial:
Mona: "Al argumento del hiyab "símbolo de opresión de las mujeres" yo planteo la pregunta: ¿opresión para quién? No para mi. Yo soy libre en mis elecciones, y yo he elegido llevar el pañuelo, es una expresión de mi libertad..."
Nayer: "En cuanto llegué, cuando ellos me vieron con mi hiyab, me dijeron que la plaza estaba cubierta..."
Malika: "Ella dijo: «¿Acaso esperas encontrar un empleo con eso que llevas en la cabeza?». Me levanté, y le recordé las leyes de la República..."
Jadiya: "Nuestra exclusión estaba a la orden del día, y me encontraba con militantes de los Verdes, o de las JCR, o incluso feministas, ¡que me psicoanalizaban, o que me hacían exégesis del Corán!..."
Ismahane: "Estábamos muchas de Feministas por la Igualdad en la manifestación, y Malika y yo llevábamos el hiyab, y un tío furibundo se puso a gritarnos «¡Ni Dios ni amo!». Yo le contesté: «¡OK, entonces tú no eres mi amo!» (risas)."
Pierre Tevanian enseña filosofía en Drancy. Es coanimador del colectivo "Les mots sont importants" [Las palabras son importantes] y ha publicado varios libros, entre ellos el Dictionnaire de la lepénisation des esprits (Diccionario de la lepenización de los espíritus. Ed. L’Esprit frappeur, 2002), Le Ministère de la peur (El Ministerio del miedo. Ed. L’Esprit frappeur, 2004), Le Voile médiatique (El velo mediático. Ed. Raisons d’agir, 2005) y La République du mépris (La República del desprecio. Ed. La Découverte, 2007).
Ismahane Chouder es miembro del colectivo "Una Escuela para Todos/as" y antigua vicepresidenta del colectivo "Feministas por la Igualdad". Ha contribuido a la obra colectiva Le Livre noir de la condition des femmes (El libro negro de la condición de las mujeres. XO Editions, 2006).
Malika Latrèche trabaja en "Una escuela para tods/as" y defiende a las madres que han sido excluidas de las salidas de los colegios. Desde octubre de 2006 copreside el colectivo "Feministas por la Igualdad".
La Liga Norte, el partido del miedo

Irene Fernández Velasco. Corresponsal.
La formación que lidera Bossi, xenófoba y antimusulmana, convence a muchos obreros desencantados con un mensaje populista. El Ayuntamiento de Adro, un pequeño pueblecito de Brescia, hace ya tiempo que ofrece una recompensa de 500 euros por cada inmigrante clandestino entregado a las autoridades. Las puertas de Cittadella, en Padua, están cerradas a cal y canto para los inmigrantes pobres, los que no tienen trabajo, los que han pasado por la cárcel y, en general, todos aquellos considerados socialmente peligrosos. Al alcalde de Schio, en Vicenza, lo que les molestaba era que los gitanos se instalaran en un descampado a las afueras de la ciudad, así que hace un par de años tomó una determinación: ordenó excavar, a lo largo del terreno, un foso de un metro de profundidad para que los carromatos de los cíngaros rumanos no pudieran cruzarlo.
Adro, Cittadella y Schio, como otras 200 localidades del norte de Italia, están gobernadas por alcaldes de la Liga Norte [Lega Nord], un partido que se ha convertido en el gran vencedor de las elecciones generales italianas al transformar un poco más que testimonial 4,5% de los votos que logró en los comicios de hace dos años en un consistente 8,3% actual.
De hecho el Pueblo de la Libertad, el partido de centroderecha, que lidera Silvio Berlusconi, ha obtenido prácticamente los mismos votos que logró en la elecciones de 2006 (en las que perdió frente a Romano Prodi): un 36% entonces frente al 37,4% actual. Si "Il Cavaliere" se ha anotado una victoria neta y rotunda es gracias al triunfo arrollador de sus socios de la Liga, convertida en el tercer partido político de Italia. «Hemos triplicado nuestra presencia en la Cámara de los Diputados y duplicado la del Senado», se congratula Roberto Castelli, ex ministro de Justicia del anterior gobierno de Silvio Berlusconi.
La Liga es un partido xenófobo, territorial, nacionalista, federalista y fuertemente anti musulmán. Defiende, por ejemplo, la prohibición de que se construyan nuevas mezquitas en Italia, y en ese sentido algunos de sus dirigentes no han dudado en pasear cerdos en aquellos terrenos en los que se pensaban levantar nuevos templos musulmanes para convertirlos en impuros.
La lucha contra la inmigración ha sido uno de los principales puntos de la campaña electoral de la Liga, asociada a la necesidad de fortalecer la seguridad. Y cuentan que Umberto Bossi, autor junto al posfascista Gianfranco Fini, de la actual ley italiana sobre inmigración, está trabajando en otro texto aún más duro.
Azuzar el fantasma del miedo es una fórmula que suele dar buenos resultados electorales. Pero, además, gran parte del éxito de la Liga radica en que ha logrado arrancarle seguidores a la izquierda, ganándose el apoyo de muchos trabajadores y jubilados de las grandes ciudades. En el hasta ahora bastión rojo de Bolonia, por ejemplo, la Liga ha duplicado su número de votos. Y lo mismo en otras muchas ciudades del norte de Italia, empezando por Milán. «Somos el partido de los trabajadores», proclama Bossi. Hasta el punto de que en el feudo obrero de la fábrica Fiat Mirafiori, en Turín, en breve la Liga abrirá una delegación. Algo hasta hace poco impensable.
Fuente: El Mundo, 17 de abril de 2008
El inquietante éxito de la Lega

por Teodoro León Gross
La Lega Nord concibió en Lodi – una provincia en el corazón de la Lombardía, entre Milán, Pavía y Bérgamo – su estrategia para evitar la construcción de mezquitas: cada vez que se eligiera un terreno para levantar un templo musulmán, llevar allí una piara de cerdos para que fuese considerado un lugar impuro. Así se las gasta el partido de Umberto Bossi, que acaba de obtener en las elecciones tres millones de papeletas y recupera el protagonismo perdido duplicando su resultado de 2006. Esta coalición, fundada en 1991 fusionando la Liga Lombarda y la Liga Véneta además de Piemont Autonomista o Alianza Toscana, triunfó durante la primera crisis en los noventa con una oferta electoral que proponía dejar de sufragar al sur pobre del país y deshacerse de la presión inmigrante. En sólo cinco años superaron el diez por ciento del Parlamento pero después, ya con las alas de Ícaro, declararon la independencia de la Padania – denominación latina del valle del Po, en la práctica todo el norte de Italia – y ahí desbarraron. Ahora, con la nueva crisis, han renacido. Su éxito en estas elecciones se nutre de eslóganes como ‘No al voto agli inmigrati’ [No al voto para los inmigrantes]; ante la incertidumbre y el miedo, reaparece el caldo de cultivo para los ultranacionalismos excluyentes de la vieja Europa.
Las cinco claves de la Lega (federalismo, fiscalidad, antiinmigración, seguridad e infraestructuras) son exactamente las mismas de CiU y adláteres; literalmente las mismas. Ayer en los foros de Internet se celebraba a Bossi con mensajes tipo «més rigor en el control de la immigració salvatge i clandestina; moratòria en la construcció de mesquites». El éxito del nacionalismo xenófobo de la Lega Nord va a hacer renacer el discurso que en los noventa ya se extendió por el continente con el austriaco Haider, el Frente Nacional de Le Pen, el suizo Christoph Blocher, el Partido del Pueblo danés o el Vlaams Belang neerlandés de Filip Dewinter que ya ha obtenido un 33%. El 9M español ya registró en Almería o el Levante mucho voto contra la inmigración y Berlusconi le ha mimetizado el discurso duro a la Lega con el que va a ser uno de los fetiches electorales de los próximos años tanteado cada vez más por la derecha europea ante una izquierda desconcertada: ‘contra la tentación de la delincuencia, inmigrantes fuera’.
Fuente: Sur, 16 de abril de 2008
Un blogger saudí responde al documental antimusulmán del ultraderechista holandés

El vídeo ha recibido más de 45.000 visitas en YouTube en unos días
'Fitna', la película del diputado holandés Geert Wilders que ha provocado la indignación de los musulmanes al vincular los atentados terroristas con el Corán, ya tiene su réplica en Internet. La versión ‘bíblica’ se llama 'Cisma' (Schism), ha sido producida por un blogger saudí y utiliza la misma táctica que el ultraderechista europeo para arremeter contra la religión: interacalar citas del libro sagrado con imágenes de torturas y llamamientos a la violencia en el nombre del dios cristiano.
El vídeo, que en unos días ha recibido más de 45.000 visitas en YouTube y 650 comentarios –y que, según su responsable, ha sido prohibido en Arabia Saudí por incluir "contenidos inapropiados"- pretende demostrar, según explica al final del mismo su autor, que "resulta fácil descontextualizar extractos de cualquier libro sagrado y hacerlo parecer como el libro más inhumano jamás escrito".
"Es lo que ha hecho Geert Wilders para atraer simpatizantes a su odiosa ideología: crear un cisma", añade el blogger Raed al Saed. El montaje del saudí, de poco más de seis minutos, utiliza una estética similar a 'Fitna'.
Comienza con una frase sobre un fundido en negro: "Las frases siguientes están contenidas en la Biblia, el libro santo que adoctrina a los más bárbaros criminales de guerra" y prosigue con versículos de la misma ciertamente explícitos: "Ahora marchad, matad a los amalequitas y destruid por completo todo los que les pertenezca. No tengáis piedad, dad muerte a los hombres y a las mujeres, niños y bebés, al ganado y a las ovejas, a los camellos y a los burros" (Samuel, 15:3) o "No dejéis con vida nada que respire" (Deuteronomio).
Acto seguido, Al Saed incluye las imágenes de soldados británicos apaleando sin piedad a detenidos iraquíes ante el regocijo casi obsceno del militar que filma la escena.
Una cruz hecha con balas y extractos del documental norteamericano 'Jesus Camp', una filmación sobre un campamento de verano de evangelistas estadounidenses y nominado a un Oscar en 2007, en la que los niños se admiran por la cantidad de gente que muere en nombre de Dios y los monitores afirman "poseer la verdad" y llaman a "hacer la guerra" en nombre de la Biblia continúan el vídeo. Las duras escenas de los bombardeos angloamericanos contra Bagdad completan el trabajo del saudí.
El blogger, de 33 años, colgó Cisma el 2 de abril afirmando haber elaborado el vídeo en menos de 24 horas como respuesta al de Wilders. Al Saed asegura que el documental no está destinado a atacar a los cristianos sino a poner de relevancia las manipulaciones en las que incurre Wilders, que ha provocado la indignación del mundo musulmán.
Según Al Saed, 12 horas después de ser emitido en YouTube, la edición saudí lo borró aduciendo que incluía contenidos inapropiados, algo que ha llevado al blogger a incluir un mensaje a los responsables de esta conocida página de vídeos: "Al Departamento de Censura de YouTube: Antes de borrar Cisma, compárenla con Fitna. Borren ambas si las consideran inapropiadas".
Fuente: El Mundo, 11 de abril de 2008